jueves, 27 de febrero de 2014

El cuervo y el zorro

 En un bosque de pinos, vivía un cuervo de plumaje renegrido. Todos lo habitantes del bosque sabían que era un vanidoso.

Junto al bosque había una casita muy coqueta, donde vivía una señora a la que le gustaba cocinar. Aquel día, tenía las ventanas abiertas y el cuervo podía observar la actividad de la cocina.
La mujer estaba preparando un plato con queso. Pensó que el queso se mantendría más fresco, si lo ponía en la ventana.
El cuervo que estaba observando todo, sintió el aroma del queso y se sintió muy tentado a probarlo. Voló hasta la ventana y se llevó el queso en su pico, hasta la copa de un árbol cercano.
Mientras esto ocurría, una zorra muy astuta estaba observando. La zorra estaba hambrienta, pues hacía días que no conseguía bocado. Vio que el cuervo se posaba en la rama de un árbol, con el queso en su pico y se acercó.
- ¡Buenos días, señor cuervo!
El cuervo no respondió, simplemente observó a la zorra que le sonreía.
- ¡Tenga usted buenos días!- repitió la zorra- ¡Pero, qué elegante que está usted con ese bello plumaje!
La zorra lo adulaba y el cuervo, como bueno vanidoso, se quedó contento de escuchar los elogios. Aunque no podía contestar, porque tenía el pico lleno.
- Es lo que siempre digo.- agregó la zorra- No hay ave con mayor gallardía que el señor cuervo.
El cuervo se esponjaba de satisfacción en la rama. En realidad, estaba convencido de que cuanto decía la zorra, era verdad. Porque no había otro plumaje más lindo que el suyo.
- Usted tiene un porte majestuoso, claro que sí. Si su canto es como su plumaje, no puede existir en el mundo, un ave que se le pueda igualar.
Al escuchar estas palabras, el ave quiso demostrar que su voz era tan hermosa como su plumaje. Movido por la vanidad, quiso cantar. Abrió su pico y comenzó a graznar, sin acordarse del queso que llevaba.
Cuando el queso cayó, la zorra ya estaba pronta para atraparlo. Abrió su boca y atrapó el manjar. Entre bocado y bocado, decía:
- ¡Pero qué tonto! Has quedado hinchado de tantas lisonjas y elogios. Déjame que me encargue yo, de digerir este queso. Que tú tienes bastante, con digerir las adulaciones.
Así, el cuervo comprendió que no es bueno dejarse ganar por las alabanzas falsas. A partir de entonces, no volvió a dejarse engañar por los elogios inmerecidos, aprendiendo a evaluarse en su justa medida. Y si se le acercaba algún adulador, salía huyendo. Porque aprendió que cuando nos halagan sin méritos, es porque esperan sacar beneficio de nosotros.

La Mano Peluda

La historia cuenta que debajo de cada cama había un acceso desde el inframundo, en donde salía la mano peluda, lista para atacar. La mano peluda tenía las siguientes características: Como dice su nombre, tenía una gran cantidad de cabello color negro, uñas largas y muy filosas las cuales en la punta de cada una poseía un veneno mortal, la mano era el doble del tamaño normal de una mano adulta y principalmente, la mano no poseía de cuerpo, una vez comenzada la muñeca, estaba cortada sin sellado, por este motivo se podía ver sangre, carne viva y el hueso.

Si los niños bajaban de sus camas, la mano peluda, los agarraría, los rasguñaría con sus largas uñas y los arrastraría hacia abajo de la cama para llevarlos al inframundo, donde sería el alimento para el resto de los inmortales de ese lugar. Si el niño llegaba a escapar tras ser rasguñado con sus uñas venenosas, tenían que curar de inmediato estas heridas ya que podría morir si pasaba más de un día con ellas.

Blancanieves y Los Siete Enanos

En un país muy lejano vivía una bella princesita llamada Blancanieves, que tenía una madrastra, la reina, muy vanidosa.

La madrasta preguntaba a su espejo mágico y éste le respondía:





- Tú eres, oh reina, la más hermosa de todas las mujeres.

    Y fueron pasando los años. Un día la reina preguntó como siempre a su espejo mágico:

- ¿Quién es la más bella?



Pero esta vez el espejo contestó:

- La más bella es Blancanieves.




    Entonces la reina, llena de ira y de envidia, ordenó a un cazador:

- Llévate a Blancanieves al bosque, mátala y como prueba de haber realizado mi encargo, tráeme en este cofre su corazón.

    Pero cuando llegaron al bosque el cazador sintió lástima de la inocente joven y dejó que huyera, sustituyendo su corazón por el de un jabalí.

    Blancanieves, al verse sola, sintió miedo y lloró. Llorando y andando pasó la noche, hasta que, al amanecer llegó a un claro en el bosque y descubrió allí una preciosa casita.

    Entró sin dudarlo. Los muebles eran pequeñísimos y, sobre la mesa, había siete platitos y siete cubiertos diminutos. Subió a la alcoba, que estaba ocupada por siete camitas. La pobre Blancanieves, agotada tras caminar toda la noche por el bosque, juntó todas las camitas y al momento se quedó dormida.

    Por la tarde llegaron los dueños de la casa: siete enanitos que trabajaban en unas minas y se admiraron al descubrir a Blancanieves.

    Entonces ella les contó su triste historia. Los enanitos suplicaron a la niña que se quedase con ellos y Blancanieves aceptó, se quedó a vivir con ellos y todos estaban felices.


    Mientras tanto, en el palacio, la reina volvió a preguntar al espejo:

- ¿Quién es ahora la más bella?

- Sigue siendo Blancanieves, que ahora vive en el bosque en la casa de los enanitos...



 Furiosa y vengativa como era, la cruel madrastra se disfrazó de inocente viejecita y partió hacia la casita del bosque.

    Blancanieves estaba sola, pues los enanitos estaban trabajando en la mina. La malvada reina ofreció a la niña una manzana envenenada y cuando Blancanieves dio el primer bocado, cayó desmayada.


    Al volver, ya de noche, los enanitos a la casa, encontraron a Blancanieves tendida en el suelo, pálida y quieta, creyeron que había muerto y le construyeron una urna de cristal para que todos los animalitos del bosque pudieran despedirse de ella.

    En ese momento apareció un príncipe a lomos de un brioso corcel y nada más contemplar a Blancanieves quedó prendado de ella. Quiso despedirse besándola y de repente, Blancanieves volvió a la vida, pues el beso de amor que le había dado el príncipe rompió el hechizo de la malvada reina.

    Blancanieves se casó con el príncipe y expulsaron a la cruel reina y desde entonces todos vivieron felices.

martes, 25 de febrero de 2014

Sopa de Letras

Después de haber leído el tema ''¿Que es un cuento?'', debes buscar las palabras ocultas en la sopa de letra, buscando las partes principales.